Si el mundo fuese un teatro y cada situación una obra, esta sería una comedia absurda. Marcos y Juan se catalogarían como los protagonistas, títeres de un guion barato que los puso en un lugar donde no pertenecen y donde no saben cómo moverse.
Pero el mundo no es un teatro, y ellos están donde están por decisión propia, lo que no habla muy bien de sus criterios.
Marcos (prácticamente un nerd) y Juan (definitivamente un nerd) se encontraron en la puerta del boliche a las once. Una decisión lógica teniendo en cuenta que el local abre a esa hora, pero esa lógica se cae a pedazos por el hecho de que nadie que se considere normal sale a bailar antes de las una.
-Camina cool -dijo Juan- e intento moverse de la forma más imponente que pudo para dos pasos después chocar de lleno contra el brazo del patovica del lugar.
El patova era un tipo inmenso, pero al lado de los chicos parecía dos veces más grande (2.26 veces si le preguntabas a Juan). A Marcos se le ocurrió que parecía un Troll de Mordor, pero si se lo contaba como un chiste lo más probable fuese que no lo entendiera. O dado el extraño caso de que el patovica fuese un fan del Señor de los Anillos, existía la posibilidad de que respondiese a la gracia dislocándole el maxilar inferior de un derechazo. Dada las opciones, Marcos opto por callarse.
-Necesito ver sus DNI -gruño el patovica-
Era una situación un poco humillante, los dos chicos ya habían festejado los dieciocho. En realidad también habían festejado los diecinueve, los veinte, los veintiuno y los veintidós, pero la naturaleza caprichosa los mantenía en una apariencia de unos eternos dieciséis.
-Cuando sean viejos van a agradecer parecer jóvenes- dijo el patova mientas les devolvía los DNI-.
Marcos se imagino en su vejez, parado en la puerta de un asilo de ancianos teniendo que mostrarle el documento a un portero para poder pasar.
Finalmente entraron. Adentro había, a lo sumo, diez personas. Y si descontamos a los que trabajan en el local solo cinco. Se acercaron a la barra y se sentaron.
-¿Que quieren tomar chicos?-dijo el barman-.
-¿Tenés Coca? -Pregunto Marcos-.
-No, se me acabo en la matiné. –contesto el barman con una sonrisa malvada-
Por la expresión en la cara de Marcos se podía adivinar que no había captado la ironía, es más, ni siquiera se entero que había un motivo para ironizar.
-¿Que tenés? -dijo Juan un poco avergonzado, demostrando más calle… o a lo sumo más vereda-.
-Fernet con Cola, Tequila, Cerveza, Vodka y Speed, Daikiris…
-Fernet con Cola -dijo Marcos- Pero sin Fernet. ¿Puede ser?
-Dos tequilas -interrumpió Juan cuando el barman puso cara de culo-.
-Salen dos tequilas.
-Espero que tequila sea el nombre de un agua saborizada victima de un pésimo marketing-susurró Marcos-.
- El tequila es prácticamente insípido, ni te vas a enterar que lo estas tomando.
-No me preocupa el sabor -Siguió susurrando Marcos- me preocupa mi problema con el alcohol. Una vez mi abuela hizo una torta con vino y yo termine con diarrea por una semana.
-Shhhh, ahí viene –chisto Juan-
El barman dejo dos vasos de tequila, sal y una fuente con rodajas de limones.
Marcos miro el conjunto y solo se le ocurrió una cosa para decir: “Gracias, yo ya cene”.
-Shhh –volvió a chistar Juan acompañado el aviso con un codazo-. -Existe una especie de ritual para tomar tequila –le explico en voz baja- lo leí en la Wikipedia.
Mientras Juan se ponía sal en la mano Marcos lo seguía torpemente, bebieron.
Después de unos minutos de prueba, en los que se testearon entre ellos con preguntas de respuesta lógica como: ¿Qué edad tenes? ¿Cómo se llama tu mama? ¿Cuál es el comportamiento de las partículas metálicas inmersas en un campo de gravedad intensa? finalmente decidieron que estaban lo bastante bien como para aventurarse a caminar.
-Vamos a pararnos y buscar mujeres -dijo Juan-.
-Vos ya estas parado.
-Bueno, mejor. -miro hacia todos lados- ¡El lugar esta que explota!
En realidad había exactamente la misma cantidad de personas que cuando entraron, pero para ellos estaban multiplicadas por los efectos caleidoscópicos del alcohol.
-A mi dejame a la que se parece a Susana Giménez -susurro Juan mientras se acercaban a dos femeninas-.
Marcos no entendió bien lo que dijo su amigo. Y no era por la acústica del lugar, sino más bien por el hecho que ninguna de las dos minas tenía algún parecido remoto con la diva de la tele. A lo sumo la Mona Gimenez pensó, y por descarte se quedo con la que no era rubia.
-¿Quieren bailar? -pregunto una de las chicas-.
-Sí, claro -se apuro a decir Juan previendo una respuesta negativa de su compañero de juergas-.
Lo más cercano a bailar que estuvieron Marcos y Juan fue cuando juagaron juntos al Pump it Up. Por suerte para los chicos, el nivel de alcohol en la sangre les proporciono un vaivén simpático que las chicas interpretaron como bailar, así que los siguieron.
-¿No quieren ir a un lugar más tranquilo? -aventuro Juan preparándose para una negativa en forma de cachetada-.
-¿Vamos? -preguntó la supuesta Susi Giménez a su amiga.
La nueva acompañante de Marcos lo miro de arriba abajo como quien analiza una obra de arte moderno, tratando de encontrar la razón para considerarlo atractivo.
-Sí, dale -dijo al fin con más resignación que entusiasmo-.
Y paso lo que tenía que pasar. Juan y Marcos viven solos, así que no tuvieron que lidiar con la búsqueda de un aguantadero.
A la mañana siguiente Juan se despertó sintiendo una picazón en la zona baja del pubis. Se rasco, pero la picazón no se fue. A decir verdad, tampoco sentía el tacto de su mano en los genitales. Asustado bajo la vista y entendió cual era la causa. No eran sus genitales los que estaba rascando, sino los de su compañera del boliche, o para ser más preciso, su compañero. Ahora caía porqué cada vez que decía “que linda mina sos” las dos chicas se reían por lo bajo. Juan se desmayo al instante.
Marcos se despertó un par de horas más tarde con la terrible sensación de que le faltaba algo, y no estaba muy equivocado, en realidad le faltaba todo. Los ahorros, los documentos, el televisor, por suerte la cleptómana no se había llevado su más preciada posesión material: Una figura 1/1000 de Jar Jar Binks firmada por el mismísimo primo lejano de George Lucas.
Más tarde ambos acordaron que la próxima vez iban a salir a un boliche del “Second Life”.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Big Bang Theory
Publicado por
Queca
en
18:08
0
comentarios
viernes, 18 de julio de 2008
Stand-Up!
Hoy me compre cordones nuevos. Me compre cordones, unos de nilón, redondos, me gustaron. Pero ¿saben qué? Los muy chotos se la pasan desatándose. O sea, ¿qué carajo pasa? Les pasó, seguro que alguna vez tuvieron unos cordones que se desataban a cada rato. ¿Qué onda? Si la única cosa para lo que sirven los cordones es para atar, si no atan, no son cordones, son… son un pedazo de hilo de mierda. Osea, ES lo que hacen, ES LO QUE HACEN LOS CORDONES, osea, no es que me aburrí de mis zapatillas y se me dio por colgarles unas guirnaldas, QUIERO QUE ESTEN ATADAS.
No sé, no entiendo como alguien puede vender algo así. ¿No los prueban antes? Me imagino que el dueño de la fábrica usa sus propios cordones. O capaz que solo anda en alpargatas. Capaz que es un fanático de las alpargatas y en su delirio narcisista y dictatorial quiere hacernos renunciar a los cordones. No sé. Pero, en serio. Camino cinco cuadras y enseguida estoy revoleando los cordones, no sé, miro abajo y mi zapatilla parece un rastafari con convulsiones.
Y cuando me los voy a atar. ¿Se fijaron? Una persona que se va a atar los cordones se convierte automáticamente en un paranoico obsesivo. Antes de agacharse, antes de que la columna tome siquiera un grado de angulación… miramos para todos lados. Pero ojo, no es una espiadita así nomas. Giramos la cadera, afinamos la vista. Si, fuera de joda. Para mi es, bah, yo lo sé, es que cuando nos agachamos siempre está el miedo, si, miedo, de que venga uno por atrás y nos haga un: ¡acá esta el ganso!
Siiii, no lo nieguen, osea, es como un miedo sin sentido pero en cuanto tenemos que agacharnos un poco enseguida pensamos “uuuuh, aca me ponen”.
No sé, yo siempre miro a los que se atan los cordones. Es que existen como cien técnicas loco. Hay algunos que se agachan y se paran al instante y yo digo: what the fuck? ¿Que joraca hiciste ahí abajo? ¿están entrenados? ¿sos un encantador de cordones? También hay algunos que se agachan, casi se sientan en el suelo y se tardan ocho horas en hacer un puto nudo ¿Qué paso ahí abajo? Les digo, ¿Te encontraste a algún conocido? ¿Estás probando una técnica psíquica?, ataoooosss, ataooooos cordones, obedeced (si, toda técnica psíquica tiene que ser ejecutada en castellano antiguo)
Y me intentan enseñar una nueva técnica, déjate de joder, no sé si existirá algo más difícil que entender a alguien que explica como atarse los cordones. Yo no me acuerdo como aprendí, la verdad, pero me siento tranquilo de ya haberlo aprendido, de haber pasado por eso, porque, no sé, es como “mira: gira el primer cordón y forma una oreja de conejo pasa el otro extremos alrededor de su eje formando un semicírculo por donde va a pasar después que lo metas por el otro agujero que se forma con el extremo anterior… y yo ¿QUEEEEE? ¿Cómo carajo entendí eso cuando tenía seis?
Osea, es complicado pero es como andar en bici, ¿no?, uno casi no sabe como carajo pasa, uno ve el cordón, se agacha hace unos movimientos azarosos y cuando te paras, ahí están los cordones atados. Los miro y es como ¿Cómo carajo paso eso? ¿Cómo hice? Es como en los dibujitos animados, cuando, no sé, Popeye construye una casa y aparece una nube de polvo y se ven los brazos y piernas que se mueven y POP, aparece la casita armada… si, algo así.
Es como, como andar en bici, uno se sube y anda. Te subis y tus pies empiezan a pedalear y vos vas iiiuuupiii, no pensas, no decís pie derecho, pie izquierdo, derecho, izquierdo, vamos, vamos, ¡ups!, equilibrio equilibrio equilibrio… ¡uff!. No es como que un día estas andando y de repente: …eeeeh …uuuh ¿cómo era? ¿Cómo se andaba? PAF, a la mierda. No, no pasa.
Otra cosa, no sé, no sé si es paranoia o es que las mujeres no usan tanto calzado con cordones como los hombres pero… yo creo que en mi vida… si, en mi vida eh visto, como mucho, cuatro minas atándose los cordones. Si, fuera de joda. Osea, chicas ¿Qué hacen? ¿A dónde van? Osea, es una posición que no me gustaría perderme, no se si me entienden, es como huy mira ahí, se le desato… agáchate agáchate agáchate agáchate, aaaaah. Y claro, ellas miran para todos lados paranoicamente y dicen “nooo, con ese jeropa atrás ni en pedo me agacho, NI EN PEDO, mira si me hace un “acá esta el ganso””
Creo que, no sé, creo que ya descubrí porque van tanto al baño. Ahí se los atan guachas, ahí. Por eso van de a dos. Me imagino a dos chicas: “María, se me desato un cordón”, “huy, vamos al baño que te ayudo a atártelos”
También están los que, yo me incluyo, los que no se quieren agachar. Si, gente, yo mido un metro noventa y siete y me da mucha fiaca agacharme, es así, el suelo está muy bajo. Entonces, se nos desata un cordón y nos volvemos locos tratando de buscar una plataforma para poner el pie, así esta a una altura manejable. Es como “heeey, necesito algo a donde apoyarme yaaaaa, por favooooor”, nos volvemos locos, no se, es como si nuestro pie estuviese en llamas y buscamos un balde con agua y es: “eeeey una plataforrrma, yaaaaaaaa” y miramos el pie, vemos los cordones desatados, sucios por la tierra que pisamos y los miramos con una cara de perro gorrón y pensamos: “perdón, no puedo hacer nada, no encuentro una plataforma”
Encima hay veces que se le rompe el plastiquito ese para que pase por los agujeritos. Lo que queda es una rasta maltrecha que para enhebrarla te volves puto, pero da tanta paja sacar todo el cordón y cambiarlo.
Encima, no lo puedo creer, encima cuando fui a comprar el cordón, cuando fui y dije “deme un cordón”, fue un “se venden de a pares”, ok, está bien, no me parece taaan extraño pedir un cordón como para que me mires con esa cara de culo. Bueno, “¿qué tamaño?” eeeh. Si, osea, que tamaño?, no se loco, quiero un cordón, tamaño cordón, no sé. “Regular” dijo con cara de culo. “de nylon, de tela, de redondo” eeh no sé, no sé, unos, unos para las zapatillas, las zapatillas ¿entendes? “Bueno, uno de nylon para vos” Y el color? Violeta con pecas le dije, toma puto, anda a apurarme a mi sorete “no tenemos señor de ese color” y bueno, le dije con tonito de ofendido, dame unos negros ¿tenes negros, no? Ahí fue a buscarme un PAR de cordones NEGROS tamaño REGULAR de NYLON.
Llegue a mi casa y uff, qué onda con el cordón, es mas complicado de poner. Izquierda, derecha, parece que estoy tejiendo a mano. Yo me conformo con que no se me caiga la zapatilla pero eso parece un chaleco de fuerza para pies. En fin, lo pude poner y cuando me lo voy a atar, y esto no es joda, tenía como medio metro de cada lado. ¿Pero donde carajo es tamaño regular eso? Era un cordón para Michael Jordan ese. Ya me imaginaba al puto de la cordonería cagándose de risa.
Otra cosa con los cordones rebeldes: ¿Saben lo que me dicen? Doble nudo. Atalo con doble nudo. ¡NO!, no, no, no y no. ¿Por qué lo voy a atar con doble nudo? Si con un nudo debería bastar. Me niego a atarlo con doble nudo, me niego a pasar por esa situación traumante solo para tapar el error que tuvieron esos putos fabricantes cuando diseñaron esta porquería. Después para desatarlo es una cagada. No, basta de cordones, basta. Desde hoy en más solo alpargatas.
Publicado por
Queca
en
20:56
0
comentarios
lunes, 9 de junio de 2008
Así es la muerte
-Me parece que el golpe fue más fuerte de lo que creí –mascullo el señor Smith demostrándose muy poco sorprendido considerando que se estaba viendo a sí mismo con el cuello partido.
Miro alrededor y se dio cuenta de que ya no estaba en Aspen. Se encontraba rodeado por un espacio blanco infinito, era como si la nieve pulcra de la cordillera se lo hubiese tragado entero.
A unos metros vio una puerta que ponía: “Contador Público Global” y sin otra opción aparente en el horizonte (o en la falta de él) entró.
Capitulo 1: El balance de la vida
Se encontró con una habitación que para él tenía un aire ochentoso, algo extraño considerando que ese lugar existía desde los orígenes del tiempo.
Un anciano que apenas se veía por sobre su escritorio lo invito a sentarse con un ademan, sin despegar la vista de su libro contable. En una tablilla de madera sobre el escritorio estaba cincelado el nombre: “Mortimer”.
-Yo… -balbuceo Smith-
-Usted es Alexander Smith y está muerto-dijo el pequeño anciano- sus padres le pusieron ese nombre por el conquistador, aunque se arrepintieron años más tarde cuando se enteraron que Alejandro Magno fue homosexual.
-Usted…-volvió a intentar Smith-
-Yo soy Mortimer, algunos me llaman Mort, a mi me gusta Mortimer.
-Mortimer…
-Así es, gracias. Tenemos trabajo por hacer, así que necesito que se calle un momento.
Smith apretó los labios con fuerza sintiéndose culpable por interrumpir, aunque hasta ahora no había podido soltar más de dos palabras completas.
El anciano se puso de pie (aunque su altura no varió gran cosa con respecto a cuando estaba sentado) carraspeó dos veces e inflo su pecho con una inspiración algo exagerada.
-Yo soy el contador espiritual, el tesorero del alma, el cajero de las acciones –miro solemnemente a Smith- Y este –señalo un tomo con su índice calcaceo- es el libro de su vida.
Sobre la mesa había un libro bastante grueso, tenía tapa de cuero y en la portada decía: Alexander Smith, La historia de un magnate americano.
Mortimer se sentó, abrió el libro y acerco una calculadora financiera.
-Empecemos desde los trece años que es cuando, dentro de sus límites, una persona sabe diferenciar el bien del mal.
Mortimer recorrió los renglones del libro con la nariz casi pegada a la hoja. Se detuvo al final de la primera hoja.
-¡Aja! aquí. Veintitrés del cinco de mil novecientos sesenta y seis, seis y treinta y tres P.M: su tío le regalo el libro “Estudio en Escarlata” y una pequeña lupa de cristal. Usted tiro el libro y utilizo la lupa para incinerar hormigas durante todo el día.
El anciano se acaricio el mentón pensativo y acerco la calculadora.
-Eso sería como un punto negativo por cada hormiga asesinada –dijo mientras calculaba-
El señor Smith puso cara de horror y trago saliva con tanto nerviosismo que el ruidito de su tráquea llamo la atención del viejo contador.
-No se preocupe Smith, un punto negativo es –dudo un momento- es como un diente de choclo. Y la vida entera es grande como una plantación. Mortimer miro hacia el techo pensativo y después de unos segundos sonrió, su analogía le pareció tan acertada que decidió explicarle a su cliente como iba la cosa.
-Vera, aquí tengo un registro de todas las acciones de su vida. Mi trabajo es clasificarlas, asignarles un valor y calcular el total. Dependiendo si usted hizo las cosas bien o mal, o como yo lo llamo: debe y haber, el balance de su vida dará un saldo positivo o negativo, ¿comprende?
Smith había cosechado su fortuna haciendo malabares con estos términos, así que no le pareció para nada extraño ni desconocido.
-Además, entre nosotros –Mortimer se acerco a Smith- para mí las hormigas son una mierda.
La entrevista duro bastante tiempo, aunque a Smith no le pareció tanto. Eso es porque el tiempo se torna irrelevante para alguien que ya no está atado a él.
-Muy bien -dijo finalmente Mortimer cerrando el libro- Su saldo es de quinientos cincuenta y cuatro mil seiscientos dos, aquí tiene el cheque, por favor prosiga por la siguiente puerta.
Smith tomo el cheque, lo doblo en tres partes y se lo metió en el bolsillo interno del traje, como siempre hizo en vida, saludo al contador y se fue.
Capitulo 2: El cielo se puede comprar
El segundo lugar era definitivamente más atractivo. Tenía un diseño muy art-deco, aunque Smith se empezaba a decepcionar con el hecho de que el más allá se pareciese tanto al “más acá”. El lugar estaba pintado de blanco y rojo. “Cielo e infierno” pensó Smith (si hubiese sido Argentino lo primero que se le hubiese pasado por la cabeza seguro seria: me toco un gallina)
Otra vez se encontró frente a un individuo de edad avanzada, pero a diferencia del contador, este viejito tenia pintado éxito en la frente (lo que según la experiencia de Smith quería decir que también tenía pintado “te la voy a meter” en sus genitales) El viejito avanzo enérgico y capturo la mano derecha de Smith con mucha fuerza.
-¡Smithy! pase, bienvenido, bienvenido, lo estaba esperando. Mi nombre el Bones, James Bones. Hizo una pequeña pausa como buscando una reacción, luego falseo una risotada. Smith ni se inmuto
-No, no, es una broma. Me llamo Acacio Bones. Lo estaba esperando, vio como es ese pesado de Mortimer ¿no? que el tiempo no importe no es excusa para andar desperdiciándolo, ¿no cree?, si claro que sí. Bueno, como va eso de la muerte, parece que lo está llevando muy bien. Qué lindo traje, ¿Armani?, si claro que es Armani. Nosotros no tenemos permitidos llevar trajes tan caros, usted sabe, somos empleados públicos. Tenemos que tener una apariencia que se lleve bien con todos los extractos sociales. Pero usted es una persona, si me lo permite, superior a los demás. Si, no ponga esa cara, se que una persona no se mide por la cantidad de dinero que posee, pero yo lo veo de este modo: cuando alguien llega a tener el dinero suficiente para no rendirle cuentas a nadie, esa persona, usted, sube un escalón en la pirámide evolutiva. ¿No cree?, si claro que lo cree, tal vez no lo diga en voz alta, pero en el fondo, muy en el fondo usted me da la razón. Usted y yo no somos tan distintos sabe, tenemos ese instinto asesino que nos convierte en exitosos, creo que el secreto está en saber escuchar. Si, saber escuchar es la clave, el que escucha se entera de cosas que los otros ignoran y la información es el motor del éxito. Es obvio que usted lo sabe, que tonto soy, hablando de éxito a una persona que construyo un imperio de la nada. Y no me diga que no empezó de la nada porque el negocio que le dejo su padre estaba casi en banca rota y usted supo cómo cuidarlo, desarrollarlo y potenciarlo hasta convertirlo en lo que es hoy: un negocio que trasciende a su creador, que supero ya dos generaciones y lo único que hace es crecer.
-Muchas gracias –dijo Smith levantando la voz hasta el límite de lo respetuoso- ¿Me devuelve mi mano?
La voz de Bones todavía retumbaba en su cabeza, Smith había sostenido una conversación con Bones durante quince minutos pero no había pronunciado ni una sola palabra.
-Bueno, sí. Supongo que quiere ir al grano, ¿no? Al asunto en cuestión, no andarse por las ramas, dejar de dar vueltas, posicionarse, enfocarse…
- Si –lo cortó Smith tajante-
-Está bien, ¿Me permite el cheque?
Smith pensó un poco antes de ceder, en el mundo corpóreo jamás le hubiese dado un cheque a alguien que contesta sus propias preguntas en una conversación.
-Una suma un poco pobre para alguien que está acostumbrado a tratar siete cifras. Pero no se asuste, por este precio le puedo ofrecer unos lugares espectaculares. Se va a morir cuando los vea –otra vez rio exageradamente- En realidad en este momento solo tengo dos opciones disponibles por ese presupuesto.
Bones tomo un pulsador y lo apretó, en la pared se proyecto una casa tipo country.
-Esta casa está ubicada en el country San Expedito, tiene dos baños, ocho habitaciones, una cocina moderna y un living con televisor de plasma de cincuenta pulgadas. Sin esperar una respuesta de Smith, Bones cambio la diapositiva.
-Este hermoso departamento está ubicado en el centro de Lazaro City, piso 48. Algunos dicen que es muy alto, yo digo que está más cerca del cielo.
-Si me permite opinar –dijo Smith maliciosamente- creo que ya estoy bastante harto de la ciudad, creo que me quedo con la opción numero uno.
-Felicitaciones sr. Smith –dijo entusiasta mientras le otorgaba un bono que era algo así como unos papeles de propiedad- se ha hecho acreedor de una hermosa propiedad en el country San Expedito, una comunidad amigable llena de actividades para que usted pase una muerte de lo más activa…
-¿Esa es la puerta por donde me voy? –Interrumpió Smith-
-Así es. Ese picaporte lo separa del resto de su vida, o debería decir el resto de su muert… -el discurso de Bones fue interrumpido por el ruido de un portazo-
Capitulo 3: Al final, todo se reduce a arriba o abajo.
Smith se encontró en un hall decorado como el de un hotel barato. Otra vez, ese gustito a terrenal le sacaba lo místico al asunto ese de morirse.
Enfrente tenía una puerta de ascensor, utilizo el pulsador. Un segundo más tarde la puerta se abrió.
El ascensorista no podía ser un estereotipo mas estereotipado. Era un cliché viviente (claro que viviente es solo una expresión en este lugar). Chaqueta roja con detalles de cordones dorados que pretendían imitar oro, pero parecían más guirnaldas de un arbolito de navidad. Pantalones beige claro, que le daban una puñalada a la moda, o más bien veinticinco puñaladas. Finalmente el conjunto se completaba, digamos, como la guinda del postre, con un sombrerito rojo de esos que tienen un felpudito que cae por un costado. Este tercer individuo también era bastante viejo.
-Bueno días caballero –dijo el ascensorista con esa tonada vacía que adquieren los que pronuncian tantas veces las mismas palabras que finalmente pierden su significado-
-Buenos días –contesto Smith dudando si era de día, o si en ese lugar existía el día.
-Mi nombre es Cirilo De Función y lo voy a llevar a su nuevo hogar. ¿Me permite el bono otorgado por el señor Acacio Bones?
-¿Puedo hacerle una pregunta? –dijo Smith mientras le alcanzaba el papel-
-Sí, claro señor.
- No se ofenda, pero, ¿Por qué todos los empleados son viejos?
-Bueno –reflexiono por un momento- déjeme ponerlo de esta forma: ¿a usted se le ocurre algo que sea más viejo que la muerte?
-No, creo que no –contesto Smith y se acomodo en un rincón del ascensor pensando en cómo sería su nuevo fututo*-.
* Si, ya se. En el más allá no existe el tiempo, por lo tanto el futuro es un concepto que no tiene cabida, pero me gusto terminarlo así.
Publicado por
Queca
en
8:16
2
comentarios
lunes, 28 de abril de 2008
Otra vez la paranoia...
Las cuatro fases del duelo
Qué lindo es dormir, me encanta. Y no es que yo sea un vago, labure toda la semana y no puedo evitar disfrutar el hecho de que mañana me puedo levantar a la hora que se me canten las bolas. Lo mejor es que estoy en paz. Pague el teléfono, la cuota del auto y la renta; pude terminar ese puto proyecto en el trabajo, me amigue con mi hermana, mañana es sábado y no tengo que laburar. Creo que estoy en condiciones de alcanzar el nirvana onírico.
Entonces… ¿porque carajo no me duermo?
Ya estoy acomodado, tengo sueño, no me falta hacer… uy. ¿Apague la luz del living? No me acuerdo. ¿La apague o no la apague? ¿La apague o no la apague? ¿La apague o no la apague?
Primera fase: Negación
No puede ser. ¿Porque me tendría que haber olvidado justo hoy? Pero, repito: no-puede-ser. Bah, no creo. No creo haberme olvidado. Es decir, es algo automático, cuando me voy a acostar paso por el living y apago la luz. Es algo que hago por inercia.
A ver, a ver. Acordate boludo, acordate. No puede ser. Osea, me acuerdo que puse el agua para el café, prendí la tele y estaban dando “El diablo viste a la moda” y pensé: Anne Hathaway esta buena, me tome el café que estaba medio aguado, apague la tele, puse la taza y la cucharita en la pileta para lavarlos mañana, me fui a echar un meo, me cepille los dientes y… y…
Segunda fase: Ira
Me cago en Dios. No puede ser. Lo veo. Veo ese maldito rincón. Veo esa maldita pared plateada y ahí enfrente de mis ojos veo a ese puto switch. ¿Lo apreté o no lo apreté?
No es algo que pase desapercibido, osea, la luz esta en todos lados. Como carajo no me voy a dar cuenta si la apague. Osea, la luz se nota mierda, no es como si tuviera que activar una alarma, que capaz no te das cuenta, es la luz, si podes ver a tu alrededor, es porque no la apagaste nabo.
Tercer fase: Depresión/ Negociación
No me puede pasar esto justo hoy. ¿Por qué a mí? ¿Me lo merezco? Tanto mal le hice a la sociedad que no puedo dormir tranquilo. Encima ya estoy acomodado, ¿qué necesidad tenes de ponerme esta carga encima?, que jodido sos Dios.
Cuarta fase: Aceptación
No, estoy exagerando, no puedo ser tan dramático, ya fue: me levanto. Ya se presentara otra ocasión en la que pueda alcanzar la iluminación del sueño perfecto.
Me levanto, me fijo, vuelvo y va a estar todo… ¡uy!, ¿qué paso? Se… se fue la luz. ¿Se corto la luz? ¡Vamos Edenor carajo! ¡Vamos Argentina y sus mediocres servicios!
Uy pero si vuelve la luz capaz que el golpe eléctrico me jode la PC. ¿Apague la PC?, ¿la deje con el eMule o la apague? ¿La deje bajando o la apague? ¿La deje bajando o la apague? ¿La deje bajando o la apague?
Publicado por
Queca
en
18:46
0
comentarios
domingo, 23 de marzo de 2008
La mesa de los no-galanes
Mi primer dialogo. La verdad es que no se si quedo copado. Es medio difícil evitar llenar todas las líneas de “dijo”. Me embolé, hace mucho que lo estoy escribiendo y ya no lo quiero tener más en mi escritorio, así que hice una última revisión y lo liberé a la web.
La mesa de los no-galanes. ;-)
A Pucho lo volvieron a ver enfrente del café Aloa, en un día que había empezado como cualquier otro.
-¡Mira quien está enfrente!- dijo Roberto apuñalando con el índice el ventanal del café-.
Paco, que tenia la mirada fija en su taza de capuchino al que revolvía en cámara lenta, no mostro ningún interés.
-Es Pucho ¿no?... ¿Es él?- dijo Roberto golpeando frenéticamente la ventana con el dedo-.
Paco soltó la cucharita y levanto la mirada. -¿Adónde?-era obvio que ese nombre había captado su atención-
-¡ahí boludo!, ¡ahí!, el de camisa blanca-dijo Roberto levantando la voz- El que está hablando con ese otro tipo con uniforme de la Serenísima.
Ahora Roberto estaba enterrando su dedo contra la ventana como si intentase traspasar el vidrio para tocarle el hombro al “observado”.
-Mira vos, ahí está nomas ese hijo de puta -dijo Paco, medio en broma, medio en serio-
-¿Hace cuanto que no lo vemos?-inquirió Roberto mientras sacaba cuentas con los dedos-
-Debe hacer, fácil, diez años. Capaz que mas-tiro Paco, menos preciso, pero más práctico que su amigo-
-Y si, puede ser.
-Que tipo especial ese Pucho, eh-dijo Paco con mala cara, como esperando que Roberto se uniera a él en su campaña de desprestigio-
-¡Me lo decís a mí!, Cinco años me lo banque en la escuela-le recordó mientras le mostraba la cantidad con los dedos de la mano bien abiertos, como si esos años hubiesen sido más largos de lo normal.
-Sí, la verdad es que si -concedió Paco- Yo solo lo conocí de vista, por comentarios de otros. Y además -recordó- lo tuve que tratar un año en las clases de educación física, ¿te acordás?
-¡Claro! -le contesto Roberto golpeando la mesa- ¡Claro que me acuerdo!, fue el anteúltimo año de clases.
-Un reverendo pelotudo era, un forro bárbaro –se ensaño Paco- no sé cómo se hizo la fama de levantador.
- Empernando Paco –le contesto Roberto con tono burlón- Mojando a diestra y siniestra. Si ese pibe la puso desde mucho antes que nosotros nos hiciésemos la primera paja.
-¡Anda a cagar!-resoplo Paco medio enojado-¡No será para tanto!.
-Sí que es para tanto-contesto serio Roberto-Si que es para tanto. Me acuerdo que cuando estaba en primer año salía con una minita del último.
-¡No te puedo creer!
-Te digo más. Salía con la mina más linda del último año -aclaro Roberto agitando su índice como si estuviese retando a un niño- Te lo digo porque cualquiera puede salir con un bagayo, por mas años que te lleve, pero con una mina linda, a esa edad, ¡era casi imposible viejo!.
-Tenía fama de garchador ese forro -suspiro-
-Tenía fama de todo-dijo Roberto un poco deprimido con la perspectiva de su persona comparada con la de Pucho en aquellos años-. -Te cuento una increíble ¿Te acordás de mi prima Manuela?
Paco se froto la sien con los cuatro dedos como buscando en las páginas de un libro-¿Manuela?
-Manuela, la que vivía en Lujan. “La Serenissima” le decíamos… “la Sere”.
-¡Si, claro! -contesto Paco efusivo e hizo un gesto con las dos manos como si estuviese sosteniendo un par de pelotas de básquet contra su pecho- ¡Terribles ubres tenia!
-Sí, sí. Me acuerdo que cuando era pendejo iba a su casa y lo primero que hacía era abrazarla fuerte para hundir la cara en ese par de gomas.
-Clásico. En toda familia siempre hay una prima “empomable”
-Bueno, bueno –retomo Roberto- se ve que Pucho sabia eso, porque se la volteo a la Sere.
-¡No me jodas! –dijo Paco incrédulo- Si esa pendeja era más difícil que cagar parado. Me acuerdo que le calentó la pava como un mes al hijo del intendente y al final lo dejo calentito y duro.
-Encima el chabón ese tenia la tarasca para bancarle una salida VIP, cosa que hizo varias veces, pero al final la Sere le entrego la concesión láctea al Pucho. Pero yo no sé qué le veían a ese chabón, la verdad es que no era ningún Bratt Pitt.
-Pero tenía levante, es como –Paco puso un gesto pensativo- como algo abstracto, algo que no se ve, se percibe.
-Billetera mata galán, dicen.
-Eso dirán los ricos y feos Rober. La verdad es que tenía porte, tenia buen porte –hizo una pausa- bah, miralo ahora-dijo mirando a Pucho que todavía estaba hablando con el otro tipo- Miralo. Esta igual: derecho, pecho en alto, abdomen firme y la cabeza llena de pelo.
-Qué envidia, ¿no?-dijo Roberto maliciosamente a Paco clavándole la mirada en su reluciente cráneo-
-Bueno, bueno-retruco Paco mientras se palmeaba la panza, mucho menos rolliza que la de su compañero-
-Es increíble… ese Pucho –dijo Roberto en voz baja, para sí mismo-
-¿En que estas pensando Rober?
-Nada, nada… me acorde de María.
-¿Qué Maria?, ¿la virgen? –se rio Paco- Ya es tarde para ganarse el cielo Rober.
-No boludo. María, mi compañera de la escuela -amplio Roberto- Ayer me la encontré en el supermercado.
- ¿Cuál María? ¿la que andaba loca por Pucho?.
-Sí, de eso mismo me estaba acordando.
-La acosadora –sentencio Paco-.
-Sí, bueno, no era para tanto -se compadeció Roberto- Fue un apodo que el mismo Pucho le puso a sus espaldas, pobrecita.
-¡Que se joda por estúpida la tipa esa! –se enojo Paco- Para que se interesa en un sorete como él.
-Si, que se yo. Anda a saber lo que le veía ella. Pero eso no era lo que estaba pensando.
-¿Entonces en qué?-pregunto Paco medio alterado por el tema-
-Claro boludo -dijo Roberto convencido de que era algo evidente- a ver… ¿Cuántas fanáticas tuvistes vos?
Paco sacudió la cabeza de un lado al otro, sin contestar.
-¿Cuántos chabones conoces que tengan fanáticas? -siguió Roberto con su discurso retorico- y no te digo esos tipos pintones que tienen algunas minitas que lo siguen medio enputesidas. Me refiero al fanatismo puro y, porque no, medio obsesivo que le profesaba María a Pucho.
-Encima Pucho no le daba ni cinco de pelotas-acoto Paco-
-Ni cinco de pelotas le daba-repitió Roberto agradeciendo el interés de su amigo- Sin embargo ahí estaba, le hacia la tarea, lo seguía a todos lados, le daba siempre la razón y no sé qué cosas más.
-Y no era fea.
-Y no era nada fea-acordó Roberto-Porque si bien Paco tenía un nivel de minitas bastante alto, esta estaba para darle.
-De cara maso, pero tenía un culo de cuento.
-De cara estaba bien también, un poco narigona nomas -dijo Roberto como para no debilitar la idea- ¿O no te la hubieses culiado?
-¡Más bien! -contesto Paco sin pensarlo ni un segundo
-Bueno, ahí tenes
El discurso que había empezado como un argumento en contra a Pucho se desvió para defender a la pobre María y finalmente se encarrilo y mostro su verdadera cara… La envidia.
- Que tipo hijo de puta, ¿Trabajara en los camiones ahora? –dijo Paco como para cambiar de tema, sin esperar una respuesta-.
- Y capaz, el tipo con el que está hablando tiene uniforme marrón -dijo Roberto poco interesado también-
El mozo de Aloa se acerco y se puso al costado de la mesa. Si bien Paco y Roberto eran clientes muy regulares en el café Aloa, también es verdad que es el café más popular del lugar y por lo tanto tiene muchos clientes pero, desafortunadamente, pocas sillas.
-¿Quieren algo más muchachos? -Dijo el mozo, amable-
-Traeme dos cortados y el dominó por favor -contesto Roberto para darle a entender al mozo que lo de ellos iba para largo-
El mozo asintió con la cabeza y se alejo.
- Todavía debe ser igual -retomo el tema Paco-
-¿Cogedor? –Roberto hizo una pausa dramática- ¡Seguro!.
- Capaz que es peor. Seguro que se garcha a cada pendeja que da calambre.
-Y viste como son las pendejas ahora, ¿no?, ¡ojala nos hubiesen tocado así!, son más liberales, mas despreocupadas.
-Más putas -acoto tajante Paco-.
-Y encima como vienen, hechas unas perras ya de chiquitas –Roberto se avergonzó un poco de sus palabras-.
-No naveguemos por esos temas -lo rescato Paco- que naufragamos.
Ambos amigos se rieron. El mozo llego con los cortados y les puso en el medio de la mesa la cajita de madera que contenía las fichas de domino, ninguno siquiera la miro.
-Es la fama viejo-dijo Paco retomando desde otro punto-Viste como dice el dicho: “Hazte de fama y échate a dormir”.
-Sí, se hizo la fama y se hecho a muchas -dijo Roberto convencido de que era un juego de palabras muy bueno-.
-Lo más mortal fue lo del trió.
- ¿Qué trió? -pregunto Roberto interesado-.
-¿No sabes lo del trió? -dijo Paco casi emocionado de saber algo sobre el tema que su amigo ignoraba-.
- ¿El trió?... no. ¿Es lo que me estoy imaginando?.
-Lamentablemente -Paco le puso la mano sobre el hombro a Roberto como quien consuela a alguien dolido-.
- ¿Con quienes? -se intereso Roberto- ¿Las conozco?
-Depende… -Paco gesticulo una mirada cómplice- ¿Conoces a la mellizas Villar?
Roberto hizo un gesto de susto, abriendo sus ojos de par en par.
-Anda a cagar Paco, no seas chamuyero -se enojo Roberto incrédulo ante la noticia-.
-Bueno, no me creas -dijo Paco fingiendo desinterés-.
-¿Enserio? -se entrego Roberto- ¿Es algo confirmado?
-Y, si, me lo contó Vero una vez, ¿Ta acordás de Vero?, siempre estaba con las mellis.
-Pero… -Roberto todavía estaba impactado por la noticia-No puede ser.
-¿No lo crees capaz? -pregunto sagaz Paco-
-Si… bah, si -balbuceo Roberto- Supongo que sí- Es que… era la fantasía de toda la escuela, de todo el barrio.
-De todo el mundo -corrigió Paco- Garcharse a dos mellizas es la fantasía de todos Rober, ¡mas si son un par de minones como las Villar!.
-Pero… no puede ser -se resistió Roberto- ¿cómo?... son hermanas, ¿Cómo van a hacer un trió si son hermanas?
-Porque no son pelotudas como vos “Monseñor Roberto”-contesto Paco un poco duro pero consciente de que su amistad le daba permiso a ese tipo de “confianzas”-.
-Sí, bueno, como vos decís, de ese chabón lo creo todo.
Hubo un silencio en la mesa. Los dos empezaron a tomar los cortados que se habían empezado a enfriar ignorados por el temple que había alcanzado la conversación.
Finalmente Paco corto el silencio.
-Decir la verdad Rober. ¿No te hubiese encantado ser como Pucho?
-Ni ahí -contesto Roberto sin pensarlo-.
-Espera, espera -lo calmo su amigo- pensalo bien, pensalo bien. Haberla mojado justo cuando te empezaron a salir tus primeros pendejos.
Roberto tenía la mirada perdida en su tasa vacía, reflexivo.
-Haberla mojado con todo el salón, bah, ¡que todo el salón! -se puso eufórico Paco- con toda la ciudad… ¡y aledaños!.
Tener fanáticas, lo que se dice fanáticas tipo groupie y darte el lujo de no darles pelota, de no empomartelas -seguía Paco endulzando su discurso-
Haberla puesto en donde no la puso nadie, con dos Venus clónicas, con dos ninfas fotocopiadas.
En pocas palabras -finalizaba su perorata Paco- haber tenido la poronga más feliz de este barrio.
-Si -contesto tímidamente Roberto-
-Sí, claro que sí, yo también. Lo que hubiese dado por cambiar los zapatos por un día. No es una vergüenza viejo. No me arrepiento de mi vida, pero si pudiese elegir…
-Es el típico macho de América. El “latín lover” como le dicen en yankilandia –acoto Roberto, siempre muy enciclopédico-
-Sí. Es lo que todos los hombres buscan ser y todo lo que las mujeres buscan coger.
Los amigos se quedaron viendo por la ventana, comenzando otro silencio enfrascados entre recuerdos y pensamientos. Ni se dieron cuenta que en ese instante Pablo había entrado al café y se dirigía hacia la mesa.
-¡Paco, Rober! -Saludo entusiasta Pablo-
-¡Como andas Pablo! -devolvió el saludo Paco mientras se levantaba para abrazarlo-.
-Hola –contesto Roberto mucho menos amistoso que su amigo, pero sin negarle la mínima cortesía de estrecharle la mano-
-Todo bien muchachos, todo bien -Pablo puso cara de complicidad- ¿Vieron quien está afuera?
-Sí, lo vimos -contesto Roberto-.
-Quien lo hubiese creído, ¿no? ¡Flor de comilón resulto ese Pucho!
-¿! Qué ¡? -contestaron Paco y Roberto al unísono-
-Que es un mariposón. Le gusta la chota muchachos, ¿o no sabían? -dijo mientras apuntaba a Pucho con su índice como a quien tiene la peste-
En ese mismo momento, mientras los tres estaban mirando, Pucho y el muchacho de la fábrica se acercaron, se abrazaron, y se besaron en la boca. Paco y Roberto se retorcieron como si les hubiesen pegado una trompada en medio del estomago.
-Tanta concha lo supero -dijo Pablo mientras meneaba la cabeza como un doctor que esta por dar malas noticias. -¡Uy!, ¡Un domino!, ¿quieren jugar muchachos?
- No gracias -dijo Paco con un hilo de voz- creo que ya me voy -se puso de pie-
-Yo también –dijo Roberto-
Roberto se paro, dejo un billete de cinco pesos en la mesa y acompaño a su amigo hasta la puerta, miraron un segundo sin decir nada y empezaron a alejarse del café en direcciones opuestas.
Publicado por
Queca
en
19:34
1 comentarios
jueves, 6 de marzo de 2008
Sigue... sigue
Me zarpe. Hace como un mes que me fui de vacaciones y todavía está colgado el fucking poema. Empecé la escuelita y estoy medio ocupado, pero no deje de escribir. Estos días estuve haciendo un texto con mucho dialogo y me di cuenta que nunca escribí diálogos y que no sé hacerlo nada bien. Entretanto, mientras saco la enorme cantidad de “dijo” del texto innato, les dejo otro que hice hace una bocha:
Manías. Todos las tienen. No importa si sos re copado, tenes novia, trabajas y usas corbata. En mi caso, hay varias, pero las mas pelotudas incluyen escuchar mi mp3 en volúmenes en número par, comerme los mocos y escribir desnudo… nah, mentira… no me como los mocos. En fin, el cuento es cuestión:
Lunes 1 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Las fotos que me mostraron del hotel deben tener varios años. Hasta ahora conté siete rajaduras en las paredes y solo recorrí el living y la habitación. El servicio tampoco es de lo mejor, tuve que pagarle diez pesos al botones para convencerlo de ayudarme a dar vuelta el colchón.
Es muy tarde como para empezar a trabajar, creo empezare mañana.
Martes 2 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Hoy me levante a las seis, no pude dormir bien porque hay una mancha de humedad justo arriba de mi cama.
Casi me siento en un sillón que tenía una mancha. Cómo puede un hotel que se autoproclama “el mejor del país” tener un sillón manchado. Le pedí al botones que se lo lleve de la habitación. Le di otros diez pesos.
Intente tomarme un baño y descubrí que el agua caliente tarda una poco en salir. La abro, escribo cuatro capítulos y después me voy a bañar. Es indignante, cinco estrellas mis pelotas.
La comida llego quince minutos tarde. No sé porque ponen ese cartelito con los horarios si después llegan a la hora que se les canta.
Ya termine el primer y segundo capítulo. Estoy escribiendo bastante.
Miércoles 3 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Creo que tiene la forma de un oso, pero sin patas traseras. La mancha de humedad me mantuvo despierto durante la mayoría de la noche. Aun cuando la habitación está a oscuras, puedo percibir su forma contrastando contra el blanco del techo.
Escribí el tercer capítulo, pero no estoy convencido con el resultado.
Jueves 4 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Hoy también dormí poco, veo a esa cosa desde mi escritorio mientras escribo estas líneas y no puedo concentrarme bien. Creo que cada vez está más grande, debe haber crecido por lo menos un milímetro desde que estoy acá.
Revise con pocas ganas el tercer capítulo, hice algunas correcciones.
Viernes 5 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Me siento mal. No hay avances en la novela. Trate de releer el tercer capítulo pero no encontré las ganas.
Esa cosa, estoy seguro que se movió. Antes estaba por lo menos unos diez o doce centímetros más lejos de de la pared, pero ahora está más cerca, directamente enfrente de mi cabeza, como si quisiera hacer contacto visual conmigo.
Sábado 6 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Estuve toda la noche dando vueltas en la cama. Si dormía boca abajo sentía como me clavaba la vista en la nuca, si lo hacía de costado, casi podía escuchar el susurro de su voz. Dormir boca arriba no era una opción, sobre todo, quería evitar el contacto cara a cara.
Hoy no escribí nada.
Domingo 7 de Enero del 2007, 10:47 p.m.
Ya estoy en casa. Hoy a primera hora me escape de ese antro y les dije que no iba a volver nunca más. Pero todavía estoy algo alterado. En el techo, encima de la cama de mi habitación, veo un puntito y estoy seguro que antes no estaba ahí.
Publicado por
Queca
en
19:27
0
comentarios