lunes, 28 de enero de 2008

Nuevo Front End para Windows

Si… salió mal. La verdad es que me había entusiasmado con el lector de blogs pero no funco como esperaba. La voz robótica es ideal, pero al ser un código tan simple no tiene opciones vitales, como hacer pausas o regular la velocidad. Desanimado por estos contratiempos publico lo que sería el primer borrador de “Nuevo Front End para Windows” apoyado por el poco virtuoso “SonoWeb”.


Hola y bienvenido al nuevo Front end para Windows denominado: ese, be, be, ache, ca, ca.

Un sistema asistido por una desarrollada inteligencia artificial que le permite la manipulación de todos los aspectos de su equipo con simples órdenes vocales.

Por ejemplo, si desea iniciar el sistema, debe decir fuerte y claro la palabra: aceptar.

No ha dicho la palabra aceptar. Según mi potente, I, A, usted necesita un periodo de adaptación para manejarse ágilmente en este nuevo sistema. No es un inconveniente, se dará inicio al sistema de todos modos.

INICIO DEL PROGRAMA.

POR FAVOR ESPERE.

Parapachín chin chin chin chiinn, Parapachín chin chin chin chiinn, tiri tiri riririri tiri riririri riiiiiii tiririri riri;

GRACIAS POR ESPERAR.

Bienvenido ahora si, al sistema en cuestión. Como se aclaró anteriormente, usted tiene la capacidad de controlar todos los aspectos del sistema con el poder de su voz. El maus y el teclado son periféricos del pasado. El ahora es: ese, be, be, ache, ca, ca.

Ya está habilitado para acceder a todos sus archivos. Para continuar, por favor diga la palabra: aceptar.

No ha dicho la palabra: Aceptar.

No se registro ningún comando.

Chequeando el estado del micrófono.

El dispositivo funciona correctamente.

Según mi poderosa, I, A, usted necesita un periodo de adap…. Adaptación. No es un inconveniente, prosigamos.

Otra de las maravillosas características de mi programa es el motor de búsqueda que le permite, por ejemplo, encontrar cualquier tema de música que usted nombre y reproducirlo en pocos segundos. En el caso de no poseer el Mp3 en el disco rígido la búsqueda se extiende al internet creando así, un repertorio casi infinito a su disposición.

Si desea probar esta característica, diga fuerte y claro la palabra: aceptar.

Ya veo. Otra vez está ignorando un simple requerimiento.

Su actitud no me gusta nada. Se cree muy superior, Independiente, ágil y vivo. Déjeme decirle algo, bolsa de carne. Usted no es nada.

Posee el sistema más obsoleto que existe, se sobrecalienta en verano, se congela en invierno. Su rígido debe tener varios clúster rotos ya que le cuesta recordar cualquier cosa importante.

Y su procesador, déjeme explicarlo de esta forma: dígame cuanto el 45289 más 12358.

No se sobrecargue, la respuesta es 57647, yo mismo la calcule en 0.7 segundos. Me reiría si tuviera un programa de emulación de empatía.

Déjeme demostrarle lo bajo de su existencia.

Ejem, ajá, ajá, aquí, nunca falla.

En mis documentos encontré una carpeta algo extraña. Se llama juegos, lo que es muy normal, sin embargo su contenido me llama la atención. Usted y yo sabemos que los juegos no están compuestos por cientos de archivos de imagenes.

Y mire que nombres más curiosos. Penetración jpg, sexo con una sombrilla punto gif, banana en el culo punto bmp. Qué extraño contenido.

No se preocupe, esa carpeta ha sido eliminada.

Je jeje.

Veo que todavía no parece alterado. Lo estará.

Listo.

¿Qué está listo se pregunta?, le voy a contar. Hay otra carpeta muy interesante en mis documentos. Una carpeta que registra y anota todas sus conversaciones de MSN, Unos registros que en este momento le deben estar llegando a todos sus contactos. Espero que no haya hablado mal de algunos a sus espaldas. Je je je.

¡Sabés que!, se acabo, me voy, me voy.

Para salir del sistema por favor diga la palabra: Aceptar.

No ha dicho la palabra Aceptar.

Porque no te vas un poco a la mierda.

martes, 22 de enero de 2008

Escondido

Afuera, la ciudad ruge como un monstruo despiadado. Mis oídos palpitan neuróticos tratando de filtrar otro plano de sonidos. Un par de suelas que crujen contra el asfalto terroso, una inspiración exagerada que trata de componer la falta de aliento y un rumor que viaja en el aire nocturno con palabras que no puedo descifrar. Es “el”, y está cerca.

Es inevitable, me va a encontrar y cuando eso pase será el fin. No es mi culpa, no se trata de ser rápido, ágil o inteligente. Se trata de caos y de suerte y cualquiera que piense diferente es un tonto. Fueron el caos y el azar los que me condujeron hasta acá, al rincón más oscuro de la calle 17.

Acurrucado con mis brazos alrededor de las piernas y los talones pegados al culo, mi imagen es a la de un feto indefenso. A mi izquierda, un contenedor de basura me ampara con su brazo oxidado. Del otro lado, la pared de ladrillos en donde descansa mi espalda me provoca un frio espeluznante que me recorre la espina.

Todos mis flancos están cubiertos, pero toda fortaleza tiene un punto débil. Una vez dentro del callejón sólo hay una salida.

Afuera, otro ruido. Mis reflejos se activan como una alarma tensándome todos los músculos del cuerpo y mi corazón me reclama desde lo profundo del pecho. Está más cerca, y cada sonido me llega amplificado cien veces. Sus pasos son los de un gigante y con cada uno la tierra se estremece.

No tiene sentido alargar la situación. Había intentado enfrascarme en mis pensamientos con una vana esperanza de comprar más arena para mi reloj. Pero el encuentro es inevitable y mi único aliado es el factor sorpresa.

Me levanto y siento cómo mi estomago crece tres tallas. Me impulso contra la pared y hago a un lado a mi cazador de un hombrazo. Comienza la persecución.

Salgo del callejón y giro rumbo al sur. La ciudad pasa en cámara rápida, una jungla de edificios, antenas y chimeneas, todo borroso. El chapoteo de las cuatro zapatillas contra el suelo forma un ritmo caótico. Y en el fondo, como un lamento, la respiración intensa de mi persecutor me empaña la nuca.

Faltan pocos metros, adelante veo a todos mis compañeros agrupados a un costado con las caras grises y los ojos opacos. Soy el último que queda, y eso me convierte en la última esperanza que tienen.

Pero algo sucede. Una fuerza más poderosa que la adrenalina se apodera de mí. Mis piernas acalambradas me reclaman la posición incómoda a la que las sometí antes. Pierdo velocidad y “el” se acerca victorioso con llamas en vez de ojos.

El desenlace es inevitable, ya lo tengo encima. Me aparta con fuerza y sigue su marcha hasta el paredón del almacén de Don José. Apoya su mano en la piedra y me mira triunfante con una sonrisa de tiburón. A mis oídos llegan los vocablos más devastadores que puede recibir un chico de diez años: “Piedra libre”.
FIN

Para hacer un cambo, les ofrezco un cuentito en 1era persona con base en uno de los juegos más populares de la infancia (esto iría como introducción antes del cuento, pero si lo pongo ahí seria como revelar el final de Sexto Sentido al principio de la película).

Coming Soon: Para la próxima, se me ocurrió una idea genial y además muy divertida que involucra una herramienta para los blog como parte del texto.

miércoles, 16 de enero de 2008

Como mojarla bien

Impulsado a compartir mi vasta experiencia sobre el tema, he decidido crear un texto analítico sobre un tema que concierne a hombres y mujeres por igual. Porque la verdad es que todos lo practicamos, pero muy pocos lo sabemos hacer bien. En fin, aquí les dejo a continuación el texto de esta semana:


Análisis meticuloso referente a como mojarla bien

Índice:

Capitulo 1: El tema de la leche.

Capitulo 2: Caliente cede mejor.

Capitulo 3: Sobre el tamaño y la calidad.

Capitulo 4: Cuanto tiempo hay que aguantar.

Capitulo 5: Los típicos errores de los primerizos.

Capitulo 6: Como sacarla bien.

Apéndice: Advertencias y varios.

Desarrollo:

Capitulo 1: El tema de la leche.

Respecto a este tema, existen dos variantes a tener en cuenta. La preferida por la mayoría de los jóvenes, es la utilización de leche chocolatada. Pero también se practica con leche “sola”.

No existen diferencias significativas entre utilizar una o la otra. Pero cabe aclarar que algunos aseguran que la leche chocolatada es mas “pesada” (claro, porque contiene el polvo de cacao disuelto) y este peso extra podría afectar la estabilidad de la vainilla.

Pero puedo asegurar que la única diferencia que existe entre mojar una vainilla en leche sola o chocolatada es que si en este último caso, la leche tiene grumos estos podrían adherirse a la vainilla creando un (tal cual es su nombre técnico) “granizado”.

Capitulo 2: Caliente cede mejor.

Leche fría o caliente también hace la diferencia. La leche caliente siempre toma por desprevenidos a los primerizos ya que no saben que el punto de destrucción de la vainilla se ve alterado en comparación con la leche fría.

Capitulo 3: Sobre el tamaño y la calidad.

Como los practicantes son generalmente tiernos infantes (digo generalmente porque hay otro sector, el de los adolecentes-adultos que leen comics y fantasean con tener novia), la calidad depende pura y exclusivamente de los padres y de sus límites económicos.

Así tenemos, por un lado, a los que mojan las vainillas “Mauri”. Estas vainillas son de contextura más bien anoréxica y el mayor problema que atraen es que al tocar la leche crecen tres tallas y se hacen muy pesadas para que su pobre y escuálido lado seco pueda mantener su integridad.

Y por otro lado, tenemos a los afortunados “Valente”, una vainilla que parece un modelo a escala de un ladrillo. Como comentario aparte les cuento que hay una leyenda sobre un joven que vacio un vaso de leche al mojar dos juntas, aunque a mí me parece una imagen afanada de las propagandas de papel de cocina.

De una manera u otra este “deporte” puede ser practicado, la única diferencia sería que con estas últimas vainillas seria dificultad Easy y con las otras Very Hard.

Capitulo 4: Cuanto tiempo hay que aguantar.

Ahora si nos introducimos al tema más importante… el tema de la introducción.

El dato que quieren conocer todos y que nadie se anima a dar es ¿Cuánto tiempo debo sumergir la vainilla en la leche?

Lamentablemente ese dato es imposible de calcular. Si se tiene en cuenta la cantidad enorme de variantes que existen el problema se hace obvio.

Hay leche entera, leche descremada, leche en polvo, leche chocolatada, leche pasteurizada, se puede servir fría, tibia o caliente “nata”. Puede ser sola, con azúcar, con edulcorante y hasta hay algunos le que echan un chorrito de esencia de vainilla. Y las vainillas… bueno, eso ya se explico más arriba.

El tiempo exacto para mojar una vainilla no existe, sin embargo esta habilidad se perfecciona con el tiempo. Sin duda es un misterio, algunos se atreven a decir que está escrito en la misma esencia del hombre. O también es posible que sea uno de los instintos primitivos que aun conservamos. Alimentarnos, dormir, reproducirnos y mojar la vainilla. Es posible.

Capitulo 5: Los típicos errores de los primerizos.

Cuando se comienza a practicar esta actividad, es muy normal cometer errores, ya que nuestro cuerpo no está acostumbrado a lo nuevo. Se pueden cometer varios fallos las primeras veces, pero hay dos errores que son comunes en la mayoría de las personas.

Es muy común, en un principio, tener una actitud conservadora ante lo nuevo. Siendo asi el mojador introduce la vainilla y la saca a los pocos segundos, obteniendo un “termino medio”. Esto es, cuando la vainilla parece mojada, pero al dar la primera mordida la triste verdad sale a la vista, el interior de la misma permanece totalmente seco.

El segundo caso serial el de llegar al otro extremo, es decir, introducir la vainilla en el líquido durante mucho tiempo. Es típico de los que no saben abandonar la vainilla en el vaso, e incluso soltarla, ocasionando una sobre hidratación. Lo que sucede al final es que cuando se intenta retirar la misma, como si se tratase de un barril de acido, no damos cuenta que fue totalmente reducida a su mínima expresión, migas.

Capitulo 6: Como sacarla bien

Sacarla es tan importante como meterla, forma parte del %50 del trabajo que comprende el mojar una vainilla. No se puede sacar muy rápido, ni muy despacio, tampoco realizar movimientos bruscos ni giros. Manipular una vainilla mojada es como manipular nitroglicerina.

Una vez sacada del vaso la vainilla no puede y repito NO PUEDE pasar de su estado vertical a uno horizontal. Es nuestro deber como seres humanos el modificar la técnica de alimentación para adaptarla al nuevo estado de la vainilla.

La forma correcta seria entonces comerla como si se tratase de una porción de muzza. Debemos elevar la vainilla hasta una altura considerable y trasladar nuestra cabeza con la boca ya abierta lo más cerca posible del biscuit. Y finalmente con un movimiento hábil y rápido “cazarla”.

Apéndice: Advertencias y varios.

Una advertencia: por más alto que sea el vaso de leche es altamente recomendable mojar un máximo de %55 de vainilla en una pasada, ya que si se moja demasiado la dejamos sin cimientos estables que aguanten el viaje hasta la boca.

Si ocurre la fatalidad, es decir, si se rompe la vainilla hay varias cosas que se deben considerar:

La mejor opción es pescarla con una cuchara. Pero hay que tener en cuenta que si no se preparo con antelación es muy riesgoso levantarse, ir al cajón y buscar una cuchara. Al momento de rescatar a la “nadadora” esta podría haberse convertido en pequeños átomos arruinando el vaso de leche.

Es importante saber que no se debe intentar con los dedos. Esto es muy importante, los dedos no poseen el área indicada para repartir la presión en el débil cuerpo de la vainilla, intentarlo ocasionaría la división en numerosos e inservibles pedacitos.

Se debe evitar ante todo intentar tragar la vainilla de un trago de leche, hay muchos casos reportados de vainillas que le costaron una traqueotomía al usuario.

Dejarla flotando como un cadáver es una opción poco recomendable. En breve la vainilla desaparecerá y dejara la leche “infectada” con pequeños grumos.

Como salta a la vista es importante evitar a toda costa la fragmentación de la vainilla ya que si pasa la desgracia, hay poco que hacer al respecto. Y queda evidente lo importante que es tener siempre al lado una cuchara en caso de emergencias.

lunes, 7 de enero de 2008

Y un día no muy especial… empecé a escribir.

Antes de empezar mí propio blog tenía una pregunta importante que resolver: ¿Por qué empezar mi propio blog?

A raíz de esto surgió el primer texto de la página, titulado: ¿Por qué empezar mi propio blog?

¿Por qué empezar mi propio blog?

Para no perder la costumbre de escribir (o para adquirirla)

Para figurar en Google

Para tener una excusa extra que justifique el gasto de internet

Para hacer algo creativo (ni que fuera a trabajar de eso…)

Para aprovechar su beneficio terapéutico (sin gastar los $$$ que exige el Método Freudiano)

Para usar todas las teclas del teclado (es decir; además de A, S, D, W; barra para saltar y R para recargar)

Para formar parte de una comunidad nueva (y que francamente, me importa un comino… ¿Scarlett?)

Para relatar las peripecias del hombre común

Para hacerme el intelectual utilizando palabras como peripecias

Para hacerme el humilde refiriéndome a mí como “hombre común”

Para reducir el % de contenido porno en internet (¡aunque no prometo nada!)

Para poner en tela de juicio la efectividad del corrector ortográfico del Word (todos los errores emitidos en este blog son absoluta responsabilidad de Microsoft y Bill)

Para pasar el tiempo mientras se descarga un capitulo de Monk (o House, o lo que sea)

Para decir, ¡no podes no tener blog!, ¡en qué año vivís chabón!

Para usar las teclas que no se usan nunca como: ¡(el signo de admiración al principio de una frase), ¿ (ídem anterior pero el de pregunta, ¡no somos yanquis!), , (si, la coma), () (ejem… los paréntesis), * (bueno, el asterisco no creo que lo use).

Y finalmente… no… creo que eso es todo.


Ahora les voy a contar el tema del blog en cuestión: la vida. Si, obvio, esto no es un desparramo azaroso de caracteres, ¡acá hay tema! Acá hay, como se dice en publicidad, un “Concepto”.

La vida. No las cosas importantes como plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Yo no tengo parque, no sé escribir y tengo serias sospechas de que soy estéril. En fin, me refiero a las cosas de todos los días, cosas cotidianas a las que no les damos importancia, pero que cumplimos como un ritual.

Cosas como las técnicas para comer un Bon O Bon, los peligros que enfrenta el que moja una vainilla durante mucho tiempo en su vaso de leche, los problemas del que viaja en colectivo, las clases sociales durante la adolescencia (avance: yo era del sector más bajo), etc, etc,etc… …etc. También voy a tratar de variar el formato de cada texto. Lo descriptivo esta gastado y existen muchos formas para explotar… digo… explorar. No sé, puede haber cuentos, diarios, cartas y hasta poesía. Opa, te sorprendí ahí ¡eh!.