domingo, 23 de marzo de 2008

La mesa de los no-galanes

Mi primer dialogo. La verdad es que no se si quedo copado. Es medio difícil evitar llenar todas las líneas de “dijo”. Me embolé, hace mucho que lo estoy escribiendo y ya no lo quiero tener más en mi escritorio, así que hice una última revisión y lo liberé a la web.

La mesa de los no-galanes. ;-)

A Pucho lo volvieron a ver enfrente del café Aloa, en un día que había empezado como cualquier otro.

-¡Mira quien está enfrente!- dijo Roberto apuñalando con el índice el ventanal del café-.

Paco, que tenia la mirada fija en su taza de capuchino al que revolvía en cámara lenta, no mostro ningún interés.

-Es Pucho ¿no?... ¿Es él?- dijo Roberto golpeando frenéticamente la ventana con el dedo-.

Paco soltó la cucharita y levanto la mirada. -¿Adónde?-era obvio que ese nombre había captado su atención-

-¡ahí boludo!, ¡ahí!, el de camisa blanca-dijo Roberto levantando la voz- El que está hablando con ese otro tipo con uniforme de la Serenísima.

Ahora Roberto estaba enterrando su dedo contra la ventana como si intentase traspasar el vidrio para tocarle el hombro al “observado”.

-Mira vos, ahí está nomas ese hijo de puta -dijo Paco, medio en broma, medio en serio-

-¿Hace cuanto que no lo vemos?-inquirió Roberto mientras sacaba cuentas con los dedos-

-Debe hacer, fácil, diez años. Capaz que mas-tiro Paco, menos preciso, pero más práctico que su amigo-

-Y si, puede ser.

-Que tipo especial ese Pucho, eh-dijo Paco con mala cara, como esperando que Roberto se uniera a él en su campaña de desprestigio-

-¡Me lo decís a mí!, Cinco años me lo banque en la escuela-le recordó mientras le mostraba la cantidad con los dedos de la mano bien abiertos, como si esos años hubiesen sido más largos de lo normal.

-Sí, la verdad es que si -concedió Paco- Yo solo lo conocí de vista, por comentarios de otros. Y además -recordó- lo tuve que tratar un año en las clases de educación física, ¿te acordás?

-¡Claro! -le contesto Roberto golpeando la mesa- ¡Claro que me acuerdo!, fue el anteúltimo año de clases.

-Un reverendo pelotudo era, un forro bárbaro –se ensaño Paco- no sé cómo se hizo la fama de levantador.

- Empernando Paco –le contesto Roberto con tono burlón- Mojando a diestra y siniestra. Si ese pibe la puso desde mucho antes que nosotros nos hiciésemos la primera paja.

-¡Anda a cagar!-resoplo Paco medio enojado-¡No será para tanto!.

-Sí que es para tanto-contesto serio Roberto-Si que es para tanto. Me acuerdo que cuando estaba en primer año salía con una minita del último.

-¡No te puedo creer!

-Te digo más. Salía con la mina más linda del último año -aclaro Roberto agitando su índice como si estuviese retando a un niño- Te lo digo porque cualquiera puede salir con un bagayo, por mas años que te lleve, pero con una mina linda, a esa edad, ¡era casi imposible viejo!.

-Tenía fama de garchador ese forro -suspiro-

-Tenía fama de todo-dijo Roberto un poco deprimido con la perspectiva de su persona comparada con la de Pucho en aquellos años-. -Te cuento una increíble ¿Te acordás de mi prima Manuela?

Paco se froto la sien con los cuatro dedos como buscando en las páginas de un libro-¿Manuela?

-Manuela, la que vivía en Lujan. “La Serenissima” le decíamos… “la Sere”.

-¡Si, claro! -contesto Paco efusivo e hizo un gesto con las dos manos como si estuviese sosteniendo un par de pelotas de básquet contra su pecho- ¡Terribles ubres tenia!

-Sí, sí. Me acuerdo que cuando era pendejo iba a su casa y lo primero que hacía era abrazarla fuerte para hundir la cara en ese par de gomas.

-Clásico. En toda familia siempre hay una prima “empomable”

-Bueno, bueno –retomo Roberto- se ve que Pucho sabia eso, porque se la volteo a la Sere.

-¡No me jodas! –dijo Paco incrédulo- Si esa pendeja era más difícil que cagar parado. Me acuerdo que le calentó la pava como un mes al hijo del intendente y al final lo dejo calentito y duro.

-Encima el chabón ese tenia la tarasca para bancarle una salida VIP, cosa que hizo varias veces, pero al final la Sere le entrego la concesión láctea al Pucho. Pero yo no sé qué le veían a ese chabón, la verdad es que no era ningún Bratt Pitt.

-Pero tenía levante, es como –Paco puso un gesto pensativo- como algo abstracto, algo que no se ve, se percibe.

-Billetera mata galán, dicen.

-Eso dirán los ricos y feos Rober. La verdad es que tenía porte, tenia buen porte –hizo una pausa- bah, miralo ahora-dijo mirando a Pucho que todavía estaba hablando con el otro tipo- Miralo. Esta igual: derecho, pecho en alto, abdomen firme y la cabeza llena de pelo.

-Qué envidia, ¿no?-dijo Roberto maliciosamente a Paco clavándole la mirada en su reluciente cráneo-

-Bueno, bueno-retruco Paco mientras se palmeaba la panza, mucho menos rolliza que la de su compañero-

-Es increíble… ese Pucho –dijo Roberto en voz baja, para sí mismo-

-¿En que estas pensando Rober?

-Nada, nada… me acorde de María.

-¿Qué Maria?, ¿la virgen? –se rio Paco- Ya es tarde para ganarse el cielo Rober.

-No boludo. María, mi compañera de la escuela -amplio Roberto- Ayer me la encontré en el supermercado.

- ¿Cuál María? ¿la que andaba loca por Pucho?.

-Sí, de eso mismo me estaba acordando.

-La acosadora –sentencio Paco-.

-Sí, bueno, no era para tanto -se compadeció Roberto- Fue un apodo que el mismo Pucho le puso a sus espaldas, pobrecita.

-¡Que se joda por estúpida la tipa esa! –se enojo Paco- Para que se interesa en un sorete como él.

-Si, que se yo. Anda a saber lo que le veía ella. Pero eso no era lo que estaba pensando.

-¿Entonces en qué?-pregunto Paco medio alterado por el tema-

-Claro boludo -dijo Roberto convencido de que era algo evidente- a ver… ¿Cuántas fanáticas tuvistes vos?

Paco sacudió la cabeza de un lado al otro, sin contestar.

-¿Cuántos chabones conoces que tengan fanáticas? -siguió Roberto con su discurso retorico- y no te digo esos tipos pintones que tienen algunas minitas que lo siguen medio enputesidas. Me refiero al fanatismo puro y, porque no, medio obsesivo que le profesaba María a Pucho.

-Encima Pucho no le daba ni cinco de pelotas-acoto Paco-

-Ni cinco de pelotas le daba-repitió Roberto agradeciendo el interés de su amigo- Sin embargo ahí estaba, le hacia la tarea, lo seguía a todos lados, le daba siempre la razón y no sé qué cosas más.

-Y no era fea.

-Y no era nada fea-acordó Roberto-Porque si bien Paco tenía un nivel de minitas bastante alto, esta estaba para darle.

-De cara maso, pero tenía un culo de cuento.

-De cara estaba bien también, un poco narigona nomas -dijo Roberto como para no debilitar la idea- ¿O no te la hubieses culiado?

-¡Más bien! -contesto Paco sin pensarlo ni un segundo

-Bueno, ahí tenes

El discurso que había empezado como un argumento en contra a Pucho se desvió para defender a la pobre María y finalmente se encarrilo y mostro su verdadera cara… La envidia.

- Que tipo hijo de puta, ¿Trabajara en los camiones ahora? –dijo Paco como para cambiar de tema, sin esperar una respuesta-.

- Y capaz, el tipo con el que está hablando tiene uniforme marrón -dijo Roberto poco interesado también-

El mozo de Aloa se acerco y se puso al costado de la mesa. Si bien Paco y Roberto eran clientes muy regulares en el café Aloa, también es verdad que es el café más popular del lugar y por lo tanto tiene muchos clientes pero, desafortunadamente, pocas sillas.

-¿Quieren algo más muchachos? -Dijo el mozo, amable-

-Traeme dos cortados y el dominó por favor -contesto Roberto para darle a entender al mozo que lo de ellos iba para largo-

El mozo asintió con la cabeza y se alejo.

- Todavía debe ser igual -retomo el tema Paco-

-¿Cogedor? –Roberto hizo una pausa dramática- ¡Seguro!.

- Capaz que es peor. Seguro que se garcha a cada pendeja que da calambre.

-Y viste como son las pendejas ahora, ¿no?, ¡ojala nos hubiesen tocado así!, son más liberales, mas despreocupadas.

-Más putas -acoto tajante Paco-.

-Y encima como vienen, hechas unas perras ya de chiquitas –Roberto se avergonzó un poco de sus palabras-.

-No naveguemos por esos temas -lo rescato Paco- que naufragamos.

Ambos amigos se rieron. El mozo llego con los cortados y les puso en el medio de la mesa la cajita de madera que contenía las fichas de domino, ninguno siquiera la miro.

-Es la fama viejo-dijo Paco retomando desde otro punto-Viste como dice el dicho: “Hazte de fama y échate a dormir”.

-Sí, se hizo la fama y se hecho a muchas -dijo Roberto convencido de que era un juego de palabras muy bueno-.

-Lo más mortal fue lo del trió.

- ¿Qué trió? -pregunto Roberto interesado-.

-¿No sabes lo del trió? -dijo Paco casi emocionado de saber algo sobre el tema que su amigo ignoraba-.

- ¿El trió?... no. ¿Es lo que me estoy imaginando?.

-Lamentablemente -Paco le puso la mano sobre el hombro a Roberto como quien consuela a alguien dolido-.

- ¿Con quienes? -se intereso Roberto- ¿Las conozco?

-Depende… -Paco gesticulo una mirada cómplice- ¿Conoces a la mellizas Villar?

Roberto hizo un gesto de susto, abriendo sus ojos de par en par.

-Anda a cagar Paco, no seas chamuyero -se enojo Roberto incrédulo ante la noticia-.

-Bueno, no me creas -dijo Paco fingiendo desinterés-.

-¿Enserio? -se entrego Roberto- ¿Es algo confirmado?

-Y, si, me lo contó Vero una vez, ¿Ta acordás de Vero?, siempre estaba con las mellis.

-Pero… -Roberto todavía estaba impactado por la noticia-No puede ser.

-¿No lo crees capaz? -pregunto sagaz Paco-

-Si… bah, si -balbuceo Roberto- Supongo que sí- Es que… era la fantasía de toda la escuela, de todo el barrio.

-De todo el mundo -corrigió Paco- Garcharse a dos mellizas es la fantasía de todos Rober, ¡mas si son un par de minones como las Villar!.

-Pero… no puede ser -se resistió Roberto- ¿cómo?... son hermanas, ¿Cómo van a hacer un trió si son hermanas?

-Porque no son pelotudas como vos “Monseñor Roberto”-contesto Paco un poco duro pero consciente de que su amistad le daba permiso a ese tipo de “confianzas”-.

-Sí, bueno, como vos decís, de ese chabón lo creo todo.

Hubo un silencio en la mesa. Los dos empezaron a tomar los cortados que se habían empezado a enfriar ignorados por el temple que había alcanzado la conversación.

Finalmente Paco corto el silencio.

-Decir la verdad Rober. ¿No te hubiese encantado ser como Pucho?

-Ni ahí -contesto Roberto sin pensarlo-.

-Espera, espera -lo calmo su amigo- pensalo bien, pensalo bien. Haberla mojado justo cuando te empezaron a salir tus primeros pendejos.

Roberto tenía la mirada perdida en su tasa vacía, reflexivo.

-Haberla mojado con todo el salón, bah, ¡que todo el salón! -se puso eufórico Paco- con toda la ciudad… ¡y aledaños!.

Tener fanáticas, lo que se dice fanáticas tipo groupie y darte el lujo de no darles pelota, de no empomartelas -seguía Paco endulzando su discurso-

Haberla puesto en donde no la puso nadie, con dos Venus clónicas, con dos ninfas fotocopiadas.

En pocas palabras -finalizaba su perorata Paco- haber tenido la poronga más feliz de este barrio.

-Si -contesto tímidamente Roberto-

-Sí, claro que sí, yo también. Lo que hubiese dado por cambiar los zapatos por un día. No es una vergüenza viejo. No me arrepiento de mi vida, pero si pudiese elegir…

-Es el típico macho de América. El “latín lover” como le dicen en yankilandia –acoto Roberto, siempre muy enciclopédico-

-Sí. Es lo que todos los hombres buscan ser y todo lo que las mujeres buscan coger.

Los amigos se quedaron viendo por la ventana, comenzando otro silencio enfrascados entre recuerdos y pensamientos. Ni se dieron cuenta que en ese instante Pablo había entrado al café y se dirigía hacia la mesa.

-¡Paco, Rober! -Saludo entusiasta Pablo-

-¡Como andas Pablo! -devolvió el saludo Paco mientras se levantaba para abrazarlo-.

-Hola –contesto Roberto mucho menos amistoso que su amigo, pero sin negarle la mínima cortesía de estrecharle la mano-

-Todo bien muchachos, todo bien -Pablo puso cara de complicidad- ¿Vieron quien está afuera?

-Sí, lo vimos -contesto Roberto-.

-Quien lo hubiese creído, ¿no? ¡Flor de comilón resulto ese Pucho!

-¿! Qué ¡? -contestaron Paco y Roberto al unísono-

-Que es un mariposón. Le gusta la chota muchachos, ¿o no sabían? -dijo mientras apuntaba a Pucho con su índice como a quien tiene la peste-

En ese mismo momento, mientras los tres estaban mirando, Pucho y el muchacho de la fábrica se acercaron, se abrazaron, y se besaron en la boca. Paco y Roberto se retorcieron como si les hubiesen pegado una trompada en medio del estomago.

-Tanta concha lo supero -dijo Pablo mientras meneaba la cabeza como un doctor que esta por dar malas noticias. -¡Uy!, ¡Un domino!, ¿quieren jugar muchachos?

- No gracias -dijo Paco con un hilo de voz- creo que ya me voy -se puso de pie-

-Yo también –dijo Roberto-

Roberto se paro, dejo un billete de cinco pesos en la mesa y acompaño a su amigo hasta la puerta, miraron un segundo sin decir nada y empezaron a alejarse del café en direcciones opuestas.

jueves, 6 de marzo de 2008

Sigue... sigue

Me zarpe. Hace como un mes que me fui de vacaciones y todavía está colgado el fucking poema. Empecé la escuelita y estoy medio ocupado, pero no deje de escribir. Estos días estuve haciendo un texto con mucho dialogo y me di cuenta que nunca escribí diálogos y que no sé hacerlo nada bien. Entretanto, mientras saco la enorme cantidad de “dijo” del texto innato, les dejo otro que hice hace una bocha:

Manías. Todos las tienen. No importa si sos re copado, tenes novia, trabajas y usas corbata. En mi caso, hay varias, pero las mas pelotudas incluyen escuchar mi mp3 en volúmenes en número par, comerme los mocos y escribir desnudo… nah, mentira… no me como los mocos. En fin, el cuento es cuestión:

Lunes 1 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Las fotos que me mostraron del hotel deben tener varios años. Hasta ahora conté siete rajaduras en las paredes y solo recorrí el living y la habitación. El servicio tampoco es de lo mejor, tuve que pagarle diez pesos al botones para convencerlo de ayudarme a dar vuelta el colchón.

Es muy tarde como para empezar a trabajar, creo empezare mañana.

Martes 2 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Hoy me levante a las seis, no pude dormir bien porque hay una mancha de humedad justo arriba de mi cama.

Casi me siento en un sillón que tenía una mancha. Cómo puede un hotel que se autoproclama “el mejor del país” tener un sillón manchado. Le pedí al botones que se lo lleve de la habitación. Le di otros diez pesos.

Intente tomarme un baño y descubrí que el agua caliente tarda una poco en salir. La abro, escribo cuatro capítulos y después me voy a bañar. Es indignante, cinco estrellas mis pelotas.

La comida llego quince minutos tarde. No sé porque ponen ese cartelito con los horarios si después llegan a la hora que se les canta.

Ya termine el primer y segundo capítulo. Estoy escribiendo bastante.

Miércoles 3 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Creo que tiene la forma de un oso, pero sin patas traseras. La mancha de humedad me mantuvo despierto durante la mayoría de la noche. Aun cuando la habitación está a oscuras, puedo percibir su forma contrastando contra el blanco del techo.

Escribí el tercer capítulo, pero no estoy convencido con el resultado.

Jueves 4 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Hoy también dormí poco, veo a esa cosa desde mi escritorio mientras escribo estas líneas y no puedo concentrarme bien. Creo que cada vez está más grande, debe haber crecido por lo menos un milímetro desde que estoy acá.

Revise con pocas ganas el tercer capítulo, hice algunas correcciones.

Viernes 5 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Me siento mal. No hay avances en la novela. Trate de releer el tercer capítulo pero no encontré las ganas.

Esa cosa, estoy seguro que se movió. Antes estaba por lo menos unos diez o doce centímetros más lejos de de la pared, pero ahora está más cerca, directamente enfrente de mi cabeza, como si quisiera hacer contacto visual conmigo.

Sábado 6 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Estuve toda la noche dando vueltas en la cama. Si dormía boca abajo sentía como me clavaba la vista en la nuca, si lo hacía de costado, casi podía escuchar el susurro de su voz. Dormir boca arriba no era una opción, sobre todo, quería evitar el contacto cara a cara.

Hoy no escribí nada.

Domingo 7 de Enero del 2007, 10:47 p.m.

Ya estoy en casa. Hoy a primera hora me escape de ese antro y les dije que no iba a volver nunca más. Pero todavía estoy algo alterado. En el techo, encima de la cama de mi habitación, veo un puntito y estoy seguro que antes no estaba ahí.