Si el mundo fuese un teatro y cada situación una obra, esta sería una comedia absurda. Marcos y Juan se catalogarían como los protagonistas, títeres de un guion barato que los puso en un lugar donde no pertenecen y donde no saben cómo moverse.
Pero el mundo no es un teatro, y ellos están donde están por decisión propia, lo que no habla muy bien de sus criterios.
Marcos (prácticamente un nerd) y Juan (definitivamente un nerd) se encontraron en la puerta del boliche a las once. Una decisión lógica teniendo en cuenta que el local abre a esa hora, pero esa lógica se cae a pedazos por el hecho de que nadie que se considere normal sale a bailar antes de las una.
-Camina cool -dijo Juan- e intento moverse de la forma más imponente que pudo para dos pasos después chocar de lleno contra el brazo del patovica del lugar.
El patova era un tipo inmenso, pero al lado de los chicos parecía dos veces más grande (2.26 veces si le preguntabas a Juan). A Marcos se le ocurrió que parecía un Troll de Mordor, pero si se lo contaba como un chiste lo más probable fuese que no lo entendiera. O dado el extraño caso de que el patovica fuese un fan del Señor de los Anillos, existía la posibilidad de que respondiese a la gracia dislocándole el maxilar inferior de un derechazo. Dada las opciones, Marcos opto por callarse.
-Necesito ver sus DNI -gruño el patovica-
Era una situación un poco humillante, los dos chicos ya habían festejado los dieciocho. En realidad también habían festejado los diecinueve, los veinte, los veintiuno y los veintidós, pero la naturaleza caprichosa los mantenía en una apariencia de unos eternos dieciséis.
-Cuando sean viejos van a agradecer parecer jóvenes- dijo el patova mientas les devolvía los DNI-.
Marcos se imagino en su vejez, parado en la puerta de un asilo de ancianos teniendo que mostrarle el documento a un portero para poder pasar.
Finalmente entraron. Adentro había, a lo sumo, diez personas. Y si descontamos a los que trabajan en el local solo cinco. Se acercaron a la barra y se sentaron.
-¿Que quieren tomar chicos?-dijo el barman-.
-¿Tenés Coca? -Pregunto Marcos-.
-No, se me acabo en la matiné. –contesto el barman con una sonrisa malvada-
Por la expresión en la cara de Marcos se podía adivinar que no había captado la ironía, es más, ni siquiera se entero que había un motivo para ironizar.
-¿Que tenés? -dijo Juan un poco avergonzado, demostrando más calle… o a lo sumo más vereda-.
-Fernet con Cola, Tequila, Cerveza, Vodka y Speed, Daikiris…
-Fernet con Cola -dijo Marcos- Pero sin Fernet. ¿Puede ser?
-Dos tequilas -interrumpió Juan cuando el barman puso cara de culo-.
-Salen dos tequilas.
-Espero que tequila sea el nombre de un agua saborizada victima de un pésimo marketing-susurró Marcos-.
- El tequila es prácticamente insípido, ni te vas a enterar que lo estas tomando.
-No me preocupa el sabor -Siguió susurrando Marcos- me preocupa mi problema con el alcohol. Una vez mi abuela hizo una torta con vino y yo termine con diarrea por una semana.
-Shhhh, ahí viene –chisto Juan-
El barman dejo dos vasos de tequila, sal y una fuente con rodajas de limones.
Marcos miro el conjunto y solo se le ocurrió una cosa para decir: “Gracias, yo ya cene”.
-Shhh –volvió a chistar Juan acompañado el aviso con un codazo-. -Existe una especie de ritual para tomar tequila –le explico en voz baja- lo leí en la Wikipedia.
Mientras Juan se ponía sal en la mano Marcos lo seguía torpemente, bebieron.
Después de unos minutos de prueba, en los que se testearon entre ellos con preguntas de respuesta lógica como: ¿Qué edad tenes? ¿Cómo se llama tu mama? ¿Cuál es el comportamiento de las partículas metálicas inmersas en un campo de gravedad intensa? finalmente decidieron que estaban lo bastante bien como para aventurarse a caminar.
-Vamos a pararnos y buscar mujeres -dijo Juan-.
-Vos ya estas parado.
-Bueno, mejor. -miro hacia todos lados- ¡El lugar esta que explota!
En realidad había exactamente la misma cantidad de personas que cuando entraron, pero para ellos estaban multiplicadas por los efectos caleidoscópicos del alcohol.
-A mi dejame a la que se parece a Susana Giménez -susurro Juan mientras se acercaban a dos femeninas-.
Marcos no entendió bien lo que dijo su amigo. Y no era por la acústica del lugar, sino más bien por el hecho que ninguna de las dos minas tenía algún parecido remoto con la diva de la tele. A lo sumo la Mona Gimenez pensó, y por descarte se quedo con la que no era rubia.
-¿Quieren bailar? -pregunto una de las chicas-.
-Sí, claro -se apuro a decir Juan previendo una respuesta negativa de su compañero de juergas-.
Lo más cercano a bailar que estuvieron Marcos y Juan fue cuando juagaron juntos al Pump it Up. Por suerte para los chicos, el nivel de alcohol en la sangre les proporciono un vaivén simpático que las chicas interpretaron como bailar, así que los siguieron.
-¿No quieren ir a un lugar más tranquilo? -aventuro Juan preparándose para una negativa en forma de cachetada-.
-¿Vamos? -preguntó la supuesta Susi Giménez a su amiga.
La nueva acompañante de Marcos lo miro de arriba abajo como quien analiza una obra de arte moderno, tratando de encontrar la razón para considerarlo atractivo.
-Sí, dale -dijo al fin con más resignación que entusiasmo-.
Y paso lo que tenía que pasar. Juan y Marcos viven solos, así que no tuvieron que lidiar con la búsqueda de un aguantadero.
A la mañana siguiente Juan se despertó sintiendo una picazón en la zona baja del pubis. Se rasco, pero la picazón no se fue. A decir verdad, tampoco sentía el tacto de su mano en los genitales. Asustado bajo la vista y entendió cual era la causa. No eran sus genitales los que estaba rascando, sino los de su compañera del boliche, o para ser más preciso, su compañero. Ahora caía porqué cada vez que decía “que linda mina sos” las dos chicas se reían por lo bajo. Juan se desmayo al instante.
Marcos se despertó un par de horas más tarde con la terrible sensación de que le faltaba algo, y no estaba muy equivocado, en realidad le faltaba todo. Los ahorros, los documentos, el televisor, por suerte la cleptómana no se había llevado su más preciada posesión material: Una figura 1/1000 de Jar Jar Binks firmada por el mismísimo primo lejano de George Lucas.
Más tarde ambos acordaron que la próxima vez iban a salir a un boliche del “Second Life”.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Big Bang Theory
Publicado por
Queca
en
18:08
0
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)