Impulsado a compartir mi vasta experiencia sobre el tema, he decidido crear un texto analítico sobre un tema que concierne a hombres y mujeres por igual. Porque la verdad es que todos lo practicamos, pero muy pocos lo sabemos hacer bien. En fin, aquí les dejo a continuación el texto de esta semana:
Análisis meticuloso referente a como mojarla bien
Índice:
Capitulo 1: El tema de la leche.
Capitulo 2: Caliente cede mejor.
Capitulo 3: Sobre el tamaño y la calidad.
Capitulo 4: Cuanto tiempo hay que aguantar.
Capitulo 5: Los típicos errores de los primerizos.
Capitulo 6: Como sacarla bien.
Apéndice: Advertencias y varios.
Desarrollo:
Capitulo 1: El tema de la leche.
Respecto a este tema, existen dos variantes a tener en cuenta. La preferida por la mayoría de los jóvenes, es la utilización de leche chocolatada. Pero también se practica con leche “sola”.
No existen diferencias significativas entre utilizar una o la otra. Pero cabe aclarar que algunos aseguran que la leche chocolatada es mas “pesada” (claro, porque contiene el polvo de cacao disuelto) y este peso extra podría afectar la estabilidad de la vainilla.
Pero puedo asegurar que la única diferencia que existe entre mojar una vainilla en leche sola o chocolatada es que si en este último caso, la leche tiene grumos estos podrían adherirse a la vainilla creando un (tal cual es su nombre técnico) “granizado”.
Capitulo 2: Caliente cede mejor.
Leche fría o caliente también hace la diferencia. La leche caliente siempre toma por desprevenidos a los primerizos ya que no saben que el punto de destrucción de la vainilla se ve alterado en comparación con la leche fría.
Capitulo 3: Sobre el tamaño y la calidad.
Como los practicantes son generalmente tiernos infantes (digo generalmente porque hay otro sector, el de los adolecentes-adultos que leen comics y fantasean con tener novia), la calidad depende pura y exclusivamente de los padres y de sus límites económicos.
Así tenemos, por un lado, a los que mojan las vainillas “Mauri”. Estas vainillas son de contextura más bien anoréxica y el mayor problema que atraen es que al tocar la leche crecen tres tallas y se hacen muy pesadas para que su pobre y escuálido lado seco pueda mantener su integridad.
Y por otro lado, tenemos a los afortunados “Valente”, una vainilla que parece un modelo a escala de un ladrillo. Como comentario aparte les cuento que hay una leyenda sobre un joven que vacio un vaso de leche al mojar dos juntas, aunque a mí me parece una imagen afanada de las propagandas de papel de cocina.
De una manera u otra este “deporte” puede ser practicado, la única diferencia sería que con estas últimas vainillas seria dificultad Easy y con las otras Very Hard.
Capitulo 4: Cuanto tiempo hay que aguantar.
Ahora si nos introducimos al tema más importante… el tema de la introducción.
El dato que quieren conocer todos y que nadie se anima a dar es ¿Cuánto tiempo debo sumergir la vainilla en la leche?
Lamentablemente ese dato es imposible de calcular. Si se tiene en cuenta la cantidad enorme de variantes que existen el problema se hace obvio.
Hay leche entera, leche descremada, leche en polvo, leche chocolatada, leche pasteurizada, se puede servir fría, tibia o caliente “nata”. Puede ser sola, con azúcar, con edulcorante y hasta hay algunos le que echan un chorrito de esencia de vainilla. Y las vainillas… bueno, eso ya se explico más arriba.
El tiempo exacto para mojar una vainilla no existe, sin embargo esta habilidad se perfecciona con el tiempo. Sin duda es un misterio, algunos se atreven a decir que está escrito en la misma esencia del hombre. O también es posible que sea uno de los instintos primitivos que aun conservamos. Alimentarnos, dormir, reproducirnos y mojar la vainilla. Es posible.
Capitulo 5: Los típicos errores de los primerizos.
Cuando se comienza a practicar esta actividad, es muy normal cometer errores, ya que nuestro cuerpo no está acostumbrado a lo nuevo. Se pueden cometer varios fallos las primeras veces, pero hay dos errores que son comunes en la mayoría de las personas.
Es muy común, en un principio, tener una actitud conservadora ante lo nuevo. Siendo asi el mojador introduce la vainilla y la saca a los pocos segundos, obteniendo un “termino medio”. Esto es, cuando la vainilla parece mojada, pero al dar la primera mordida la triste verdad sale a la vista, el interior de la misma permanece totalmente seco.
El segundo caso serial el de llegar al otro extremo, es decir, introducir la vainilla en el líquido durante mucho tiempo. Es típico de los que no saben abandonar la vainilla en el vaso, e incluso soltarla, ocasionando una sobre hidratación. Lo que sucede al final es que cuando se intenta retirar la misma, como si se tratase de un barril de acido, no damos cuenta que fue totalmente reducida a su mínima expresión, migas.
Capitulo 6: Como sacarla bien
Sacarla es tan importante como meterla, forma parte del %50 del trabajo que comprende el mojar una vainilla. No se puede sacar muy rápido, ni muy despacio, tampoco realizar movimientos bruscos ni giros. Manipular una vainilla mojada es como manipular nitroglicerina.
Una vez sacada del vaso la vainilla no puede y repito NO PUEDE pasar de su estado vertical a uno horizontal. Es nuestro deber como seres humanos el modificar la técnica de alimentación para adaptarla al nuevo estado de la vainilla.
La forma correcta seria entonces comerla como si se tratase de una porción de muzza. Debemos elevar la vainilla hasta una altura considerable y trasladar nuestra cabeza con la boca ya abierta lo más cerca posible del biscuit. Y finalmente con un movimiento hábil y rápido “cazarla”.
Apéndice: Advertencias y varios.
Una advertencia: por más alto que sea el vaso de leche es altamente recomendable mojar un máximo de %55 de vainilla en una pasada, ya que si se moja demasiado la dejamos sin cimientos estables que aguanten el viaje hasta la boca.
Si ocurre la fatalidad, es decir, si se rompe la vainilla hay varias cosas que se deben considerar:
La mejor opción es pescarla con una cuchara. Pero hay que tener en cuenta que si no se preparo con antelación es muy riesgoso levantarse, ir al cajón y buscar una cuchara. Al momento de rescatar a la “nadadora” esta podría haberse convertido en pequeños átomos arruinando el vaso de leche.
Es importante saber que no se debe intentar con los dedos. Esto es muy importante, los dedos no poseen el área indicada para repartir la presión en el débil cuerpo de la vainilla, intentarlo ocasionaría la división en numerosos e inservibles pedacitos.
Se debe evitar ante todo intentar tragar la vainilla de un trago de leche, hay muchos casos reportados de vainillas que le costaron una traqueotomía al usuario.
Dejarla flotando como un cadáver es una opción poco recomendable. En breve la vainilla desaparecerá y dejara la leche “infectada” con pequeños grumos.
Como salta a la vista es importante evitar a toda costa la fragmentación de la vainilla ya que si pasa la desgracia, hay poco que hacer al respecto. Y queda evidente lo importante que es tener siempre al lado una cuchara en caso de emergencias.
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